DE UCHITA A OPPENHEIMER
Ayer, domingo por la noche, me encontraba sentado frente al televisor, con un plato humeante en la mano y un cubierto en la otra. Tenía tres opciones hasta ese entonces (entre las 100 que ofrece el cable) para ver:
1. El reportaje sobre el little Michael Jackson, (a) Uchita en los EEUU (programa del bigotón Lúcar).
2. El testimonio de una sobreviviente del holocausto en 4to poder(que bien hacen sus papel de víctimas los judios).
3. Una película, serie B, con Jackie Chang en PANTEL.

Las gracias del liliputiense no eran la gran cosa, la cara de niño bueno de Tola me aburría, las acrobacias del actor chino ya me las sabía de memoria (Nótese que iba en orden ascendente en la programación). Ante esa variopinta gama de opciones continué.

Entonces di a parar con el programa de Andrés Oppenheimer. El periodista argentino y un grupo de panelistas analizaban la presencia de bases estadounidenses en latinoamérica, así como el apoyo de los gobiernos venezolano y ecuatoriano a las FARC según un artículo publicado en el New York Times. ¿Las pruebas? documentos extraidos de la computadora de Raúl Reyes, vocero de las FARC, tras el bombardeo militar a su campamento (¿podría un disco duro sobrevivir a tal ataque?), documentos garantizados como auténticos por la INTERPOL (¿debemos confiar ciegamente en esta institución?).


Acerca de las bases en territorio colombiano, Oppenheimer aclaró -ojo- que se trata de establecimentos antinarcóticos  con tropas estadounidenses bajo el mando de un comandante colombiano con lo cual no hay intromisión extranjera en dicho país. ¡Ja, ja, já!... Bueno, hay que ser fronterizo, bestia, etnocacerista, fujimorista, para no darse cuenta que esto es una burla a la inteligencia de cualquier individuo promedio. 

En el fondo, muy en el fondo Estados Unidos se mea, por no usar una grosería, en la soberanía nuestros países hermanos...
y ese mensaje lo transmiten hasta en las películas (En Transformers II, las tropas gringas se pasean por toda Africa del Norte como si estuvieran en su casa). Un panelista agregó que Estados Unidos y Colombia debían ser transparentes ante el mundo con sus acciones conjuntas: otro insulto al intelecto. Más diáfano, ni el agua de manantial.

Ya pues, Oppenheimer, no tienes que ser tan servil para ganarte unos dolarillos extras. Todos muy bien sabemos las intenciones del imperio por establecer puntos claves para sus planes a largo plazo (Plan Colombia, por ejemplo), como la apropiación de recursos hídricos (agua, para los monses) de la amazonía, entre otros tantos. La guerra ha empezado señores. Sólo que no nos hemos dado cuenta.


PD: No soy rojo, porsiacaso.


RENATO ARANA

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